Cargador de coche eléctrico en un alquiler turístico: cómo hacer que lo pague el inquilino
Cargador de coche eléctrico en un alquiler turístico: cómo hacer que lo pague el inquilino

Si tienes una casa de alquiler turístico en Empuriabrava, Roses o Castelló d’Empúries, seguramente ya te lo han preguntado: «¿Hay dónde cargar el coche?». Muchos huéspedes llegan de Francia, Alemania, Bélgica o los Países Bajos con un coche eléctrico, y después de 1.000 km de carretera lo primero que quieren es un enchufe seguro en la puerta de casa.
Instalar un cargador es relativamente sencillo. La pregunta importante es otra: ¿quién paga la electricidad? Hoy te explicamos las opciones, los puntos técnicos que hay que tener en cuenta y cómo encaja todo si ya tienes placas solares.
Por qué lo piden los huéspedes
En las plataformas de reserva, «cargador para vehículo eléctrico» es un filtro que muchos viajeros activan. Si tu casa no lo tiene, simplemente no aparece en la búsqueda. Para quien viaja en un eléctrico, poder cargar en casa durante la noche es mucho más cómodo que buscar un punto público, a menudo ocupado o caro, en pleno agosto.
No hará que la casa se alquile sola, pero es uno de esos detalles que inclinan una reserva y que los huéspedes recuerdan en las reseñas.
El problema: quién paga la luz
Una carga completa puede ser de 40 a 80 kWh. Si un huésped carga cada día durante una semana, la factura lo nota. Hay cuatro maneras de enfocarlo:
1. Incluido en el precio del alquiler. Es lo más simple y lo que más gusta al huésped, pero el riesgo es tuyo: no sabes si te tocará un huésped que no carga nunca o uno que carga dos coches cada noche. Solo tiene sentido si ajustas al alza el precio por noche.
2. Una tarifa fija por estancia. Por ejemplo, un importe por semana si el huésped quiere usar el cargador. Es fácil de explicar y de cobrar junto con la limpieza, pero sigue siendo una aproximación: unos ganan y otros pierden.
3. Pago por uso, con tarjeta RFID o app. Es la opción más justa. Un cargador inteligente compatible con OCPP (el protocolo estándar de los cargadores) se conecta a una plataforma de gestión donde tú fijas el precio por kWh. El huésped se identifica con una tarjeta que le dejas en la casa o con una app, carga, y la plataforma cobra lo que ha consumido. Tú recibes el detalle de cada carga y no tienes que hacer cuentas. Estas plataformas suelen tener una cuota o una comisión, que conviene comparar antes de elegir.
4. Un contador separado. Un contador dedicado solo al cargador te dice exactamente cuántos kWh se han consumido en cada estancia, y puedes cobrarlo a la salida. Funciona, pero requiere que alguien lea el contador en cada cambio de huésped.
Para la mayoría de casas de alquiler, la opción 3 es la que menos trabajo da a la larga.
Los puntos técnicos que hay que revisar
La potencia contratada. Es el punto más importante. Si la casa tiene 5,75 kW contratados y el huésped enciende el cargador mientras funcionan el aire acondicionado, la bomba de la piscina y el horno, salta el general y la casa se queda a oscuras. La solución es la gestión dinámica de carga: un sensor en el cuadro mide el consumo de la casa y el cargador reduce la potencia automáticamente cuando hace falta. Así no hace falta aumentar la potencia contratada, o se aumenta menos.
Monofásico o trifásico. En monofásico, un cargador doméstico llega a unos 7,4 kW; en trifásico, a 11 kW. Para un huésped que carga de noche, 7,4 kW son más que suficientes: llenan la mayoría de baterías en una noche.
La distancia y el cable. Cuanto más lejos esté el aparcamiento del cuadro eléctrico, más grueso tiene que ser el cable para que no se caliente ni pierda tensión. Si hay que abrir zanjas o cruzar el jardín, eso pesa más en el presupuesto que el propio cargador.
En el exterior. Si el cargador queda al aire libre, debe tener un grado de protección adecuado (IP54 o superior) y estar protegido de golpes. Cerca del mar, la salinidad también cuenta.
Las protecciones. El circuito del cargador debe tener su propio magnetotérmico y un diferencial adecuado para vehículos eléctricos: de tipo A con detección de corriente continua (muchos cargadores ya la llevan integrada) o de tipo B.
Si ya tienes placas solares
Aquí hay una buena noticia. Muchos cargadores inteligentes pueden cargar prioritariamente con el excedente solar: durante el día, la energía que las placas producen y la casa no usa va al coche en lugar de inyectarse a la red a un precio bajo. Para el inquilino no cambia nada, pero tu coste por kWh baja, y el margen entre lo que cobras y lo que te cuesta mejora. Es necesario que el cargador y el inversor puedan comunicarse, y eso tenemos que comprobarlo caso por caso.
Trámites y normativa
En Cataluña, como en el resto de España, el cargador lo debe instalar una empresa instaladora autorizada, cumpliendo la instrucción técnica ITC-BT-52 del reglamento de baja tensión. Al terminar, el instalador emite el certificado de la instalación (el boletín), que es el documento que te pedirá el seguro si algún día hay un problema.
En cuanto a las ayudas, el programa MOVES III ha subvencionado cargadores durante los últimos años. Las condiciones y los plazos cambian a menudo, así que pregúntanos cómo está en el momento de hacer la instalación.
Lista rápida para propietarios
- ¿Qué potencia tienes contratada y qué aparatos grandes tiene la casa (aire acondicionado, piscina, aerotermia)?
- ¿La instalación es monofásica o trifásica?
- ¿A qué distancia está el aparcamiento del cuadro eléctrico?
- ¿Cómo quieres cobrar la luz: incluida, tarifa fija o pago por uso?
- ¿El cargador es compatible con OCPP y tiene gestión dinámica de carga?
- ¿Tienes placas solares, o te lo estás planteando?
Si tienes una casa de alquiler turístico en el Alt Empordà y quieres ofrecer carga a tus huéspedes sin pagar tú la luz, escríbenos por WhatsApp o por el chat de la web y te diremos qué solución encaja en tu casa.